Descripción
Imagina despertar con el canto de las aves, abrir las ventanas y dejar que el aire fresco recorra cada rincón de tu hogar… Así se vive esta encantadora casa campirana dentro de una antigua hacienda, donde la historia y la naturaleza se abrazan en perfecta armonía.
Con 200 m² de construcción y dobles alturas que llenan los espacios de luz y amplitud, esta residencia te recibe con una sala acogedora que invita a largas sobremesas y conversaciones sin prisa. El comedor se integra con elegancia, ideal para compartir momentos memorables. La cocina es amplia y funcional, con salida a un patio privado que aporta ventilación natural y un ambiente perfecto para disfrutar del café por la mañana.
La casa cuenta con tres recámaras confortables, diseñadas para el descanso pleno, dos baños bien distribuidos y una sala familiar que se convierte en el corazón del hogar: un espacio íntimo para disfrutar películas, lecturas o simplemente contemplar la tranquilidad que rodea la propiedad.
Al salir, el entorno es simplemente cautivador. Árboles nativos, jardines cuidados y las antiguas construcciones con arquerías que formaban parte de la hacienda crean un escenario único, lleno de carácter y belleza. Cada rincón invita a caminar sin prisa, a respirar profundo, a reconectar. Los espacios comunes incluyen amplios jardines y área de alberca, perfectos para relajarse bajo un clima verdaderamente paradisíaco.
Ubicada a solo 30 minutos de Cuernavaca y a 1 hora 20 minutos de la Ciudad de México, esta propiedad combina la tranquilidad del campo con la cercanía a la ciudad. Es el equilibrio ideal entre descanso y accesibilidad.
No es solo una casa; es un refugio lleno de historia, naturaleza y calidez. Un lugar donde el tiempo parece detenerse y cada día se siente como una escapada permanente.
Aquí no solo vienes a vivir… vienes a sentir.